Riazor Blues despliega una estrategia de tres frentes contra la política de precios del Deportivo: boicot de abonos, acciones legales y movilización en las gradas de Marathon.
La afición del Deportivo ha vuelto a tomar la iniciativa. Riazor Blues, uno de los colectivos ultras más activos de Riazor, ha anunciado una batería de acciones contra las nuevas políticas de precios de abonos que afectan directamente a la grada de Marathon inferior. Estamos ante un pulso clásico entre la afición organizada y la gestión del club: mientras la entidad busca rentabilizar cada rincón del estadio, los ultras defienden el derecho histórico de sus gradas y cuestionan la sostenibilidad económica para el seguidor de a pie.
Marathon es histórica para el Deportivo, y que una afición consolidada sea desplazada o penalizada económicamente representa una pérdida de identidad
Triple estrategia de presión
Lo que diferencia esta protesta de simples quejas es la metodología. Riazor Blues no se conforma con comunicados en redes sociales. Han planteado un triple frente: en primer lugar, la negativa a renovar abonos como medida de presión económica directa al club. En segundo lugar, estudian acciones legales para cuestionar la legalidad de lo que consideran condiciones discriminatorias hacia una afición específica. Y en tercer lugar, convocan movilización en las próximas semanas, probablemente antes de que comience la próxima temporada.
El territorio simbólico de las gradas
Esta es la batalla política que mueve la cultura ultra moderna. No se trata solo de ambiente, cánticos o coreografías en el campo, sino del control sobre el territorio simbólico y físico de las gradas. Marathon es histórica para el Deportivo, y que una afición consolidada sea desplazada o penalizada económicamente representa una pérdida de identidad en el estadio. La subida de precios selectiva genera además una ruptura clara entre aficiones de primera y segunda categoría, algo que Riazor Blues rechaza como incompatible con la tradición ultra.
La gentrificación del estadio
El conflicto toca además un nervio sensible del fútbol español actual: la gentrificación de los estadios y la expulsión de la afición tradicional hacia zonas más caras o menos accesibles. Mientras grandes clubes europeos han perdido la reivindicación de sus ultras modernos, en clubs como el Deportivo estas dinámicas siguen siendo centrales en la relación entre grada y estructura.
La manifestación anunciada para las próximas semanas será crucial. Si logra movilizar a la afición más allá de Riazor Blues, podría convertirse en una demostración de fuerza importante. Si queda circunscrita al colectivo, la gestión del club podrá ignorarla más fácilmente. De momento, la batalla está servida y el próximo movimiento depende del pulso que sea capaz de mantener la afición organizada.
Fuente: ULTRAS ACCOUNT OF


