El delantero argentino fichado por el Ajax no tardó en ganarse el respeto de la afición ultra local. Un encuentro en el estadio que demuestra cómo los nuevos jugadores pueden conectar con la cultura de grada.
Los movimientos ultras en la Eredivisie tienen una particularidad: valoran enormemente que los jugadores reconozcan y respeten la cultura de la afición local. Cuando Maher Carrizo llegó al Ajax procedente de Argentina, pocos imaginaban que el delantero buscaría directamente ese primer contacto con el núcleo duro del club. Sin embargo, aprovechar el Open Day del Ajax para acercarse a Ultras Amsterdam en el estadio no fue casual: fue un gesto que comunica más que cualquier rueda de prensa.
Este tipo de encuentros, aunque breves, generan una conexión distinta a la que un jugador puede lograr en el campo. Los ultras reconocen cuando un futbolista entiende que hay algo más allá del partido: un sentimiento, una comunidad, una identidad que trasciende los 90 minutos.
Los ultras reconocen cuando un futbolista entiende que hay algo más allá del partido
Respeto mutuo en la grada
La forma en que se documentó este encuentro también habla por sí sola. Las imágenes circularon en redes con rostros pixelados, un protocolo que respeta la privacidad y las dinámicas internas de la afición. Esto no es un detalle menor en la cultura ultra: demuestra que ni el jugador ni quienes compartieron el momento pretendían capitalizar mediáticamente el acercamiento. Es cultura de grada pura, sin filtro publicitario.
La lección del Ajax holandés
En Ámsterdam existe una tradición de diálogo entre la afición ultra y los actores del club. No siempre es así en todos lados. Algunos futbolistas ven a los ultras como un problema a gestionar; otros, como Carrizo parece entender, como una parte integral de la identidad del club que merece ser reconocida y respetada desde el primer día. Ese gesto inicial puede marcar toda una trayectoria.
Fuente: Ultras Clip


